Se busca lugar de ensayo

Hoy he comido con una familia de Bilbao. Las primeras amistades nuevas que sabían lo que es una alboka. ¿O quizá ha habido más…?

Por este pueblecito portugués sí que ha pasado algun/a otra/o albokari.

El penetrante timbre de la alboka obliga a buscar lugares apartados para practicar, pero como me gustan los entornos solitarios siempre encuentro algun rincón.

Suelo aprovechar el momento más caluroso para sacar las partituras y descansar las piernas.

En el interior de Portugal, en agosto, sólo sobreviven las/os albokaris con mayor sombra (en euskera, también significa fama).

Sólo o en la costa galegoportuguesa estuve varios días sin tocar.

¡Cuidado! En las primeras 12 millas paralelas a la costa está prohibido verter residuos y tocar la alboka.

Parece que voy aprendiendo. A ver si aprendo lo suficiente para jugar un poco con la gente en Marruecos. Hasta ahora por lo menos nadie ha tenido el valor de quejarse.

En Portugal también hay pueblos alboka-friendly.

Mi rodilla dice mus

Anteayer se me hinchó la rodilla derecha hasta no poder pedalear. Como la otra también la tengo contenta, creo que es una sobrecarga y mejorará en unos días. Los cálculos dicen que estaba haciendo demasiados kilómetros, o sea que en adelante bajaré el ritmo.

Por suerte, cuando apareció el problema acababa de conocer a Fernando Flores, artista de origen galego. Además de enseñarme los alrededores, me ha tenido invitado en su casa, una experiencia de lujo.

¡Muchísimas gracias, Fernando! Ha sido un verdadero placer compartir este tiempo contigo.

Hoy he salido despacito hacia un camping de la zona, pero me he encontrado con una fantástica estación de tren abandonada que me mencionó Fernando y creo que me quedaré aquí un día o dos.

Una vieja estación olvidada entre los campos. Ella también me ha invitado a quedarme, la suerte me acompaña.

Actualización: La estación era un lugar estupendo, pero ví algo que no me gustó y me fui a un camping cercano, donde he descansado la rodilla por tres noches.